Mariposa

 


Otra vez. Otro cambio. Mi #esclerosis erre que erre con cambiar síntomas, cambiar estados de ánimo y en el fondo, cambiar mi vida. Por un cosa, por otra o por la de más allá, tuve —como muchos otros #pacientes, no soy única— que adaptarme si quería tener una vida medianamente decente. 


Sí, evolucioné, ya fuera por obligación o por paz mental, pero lo hice. Por suerte, los sanitarios desde médicos a enfermeros pasando por fisios, pasaban como las estaciones del año, o incluso de manera más rápida. ¿Eso era algo negativo de por sí? No tiene por qué. De todos y cada uno de esos profesionales aprendí, por las buenas o por las malas, pero lo hice. También os digo, que se aprendan cosas buenas no tiene nada que ver con el hecho de conectar con ellos. Y sí, conecté y de qué manera, con una fisio que parecía el reflejo de mi persona en la época donde una de las cosas más importante era tener una relación cercana, a la par que profesional, con mis pacientes. Por desgracia, no trabajaba en una empresa donde podías dedicar una hora a cada paciente, pero una tenía sus trucos para llegar él, su patología y conseguir lo mejor para él en la medida de lo posible. 

Volviendo al tema de conectar, supongo que ocurrirá como con cada una de las personas que se conocen a lo largo de la vida, con unas indiscutiblemente se tiene más afinidad que con otras; es la vida, el momento, la manera o como queráis llamarlo... pero es lo que ocurre. Todo esto, viene para agradecer a una personita que se cruzó en mi camino en la situación más idónea. Una personita que supo cómo, no solo llevar mi patología, si no a la persona. Porque ya sabéis lo que se dice siempre, somos pacientes pero ante todo personas. Ella supo cómo tratar mi patología de una de las mejores maneras que he experimentado, pero como persona la conexión fue casi instantánea. ¿La razón? No sabría muy bien el porqué, pero ocurrió y fueron los mejores meses en terapia durante mucho tiempo. No es una crítica a los que estuvieron antes, he tenido siempre mucha suerte en cuanto a eso, es un aplauso, ovación, alabanza a lo sentido en mi cuerpo, mi enfermedad y estado anímico. Los días malos cambiaban, los buenos se convertían en maravillosos y mis circunstancias particulares se convertían en no tan particulares. 

Sentirse comprendida, donde la sinceridad se daba en ambos sentidos suponía un respiro de aire fresco muy pero que muy necesario. Desde aquí, porque sé que lo leerás, miles de gracias por una época magnífica. Toca el momento en el que tienes que volar como la mariposa colorida y preciosa que eres.









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