#ViviendoMomentos ... BlaBlaBla ...


BlaBlaBla con un #SiempreAdelante que nos dé un empujoncito y deje el pasado solo visto de reojo. Ayer hablaba con un amigo de qué necesitamos para ser felices. Y no tuve ninguna duda, qué nos hace felices es la pregunta a la que más nos cuesta contestar. Con respuestas más enrevesadas aún que la pregunta y muy complicadas.

#LaOtraNavidad


Más que #LaOtraNavidad debería llamarla #MiNavidad, porque no es #LaOtra, solo diferente, mía y sin etiquetas. La foto de cabecera es como siempre soñé #MiNavidad; sobre un edredón suave, abrigada, con ojos esperanzados e ilusiones, que un año más, podían hacerse realidad. Podía ser posible, ¿por qué no?. Como dar al comienzo de una grabación sin borrar lo anterior, solo aprendiendo de él y sin dejar de recordar lo que pasaba. 
¿Me acompañáis en #MiNavidad, esa que no es solo otra, que es toda mía? Pues vamos...

Divergente.


Tantos términos —aún soy fiel a #neuroatípica...— y una película me hizo sentir como en casa. Y mira que soy adicta a ellas — vale, también a las series, me habéis pillado—, pero esta en concreto ha sido de las pocas desde que mi #em me miró a los ojos, que consiguió mantenerme en ella. Sí, ya sabéis a qué me refiero, sin desconectar e irme con el primer mosquito o sonido de alrededor. No solo es mi #em, o la de todos; no solo son las enfermedades crónicas de cada uno, o la de todos. 
No solo...

Porque somos un todo y lo importante son los #pacientesquecuentan. 
Porque sin historias, no hay pacientes.
Porque sin compartir no enriquecemos nuestra vida.... divergente ...

Se puede enriquecer con miles de opciones que nos puedan valer a cada uno: música, ejercicio, lectura, escritura..., todo vale si nos supone un enriquecimiento, y como consecuencia, para nuestra vida (enfermedad). 
¿Que hay circunstancias? ¡Claro! Miles, y no tiene caso valorar ninguna de ellas. Porque todas son igual de válidas. De nuevo la Ley del ano y que por lo tanto, cada uno tiene el suyo. 
¿Caerse? Es necesario para poder levantarse con más fuerza, para mirarlo todo desde otra perspectiva. Porque si nunca te caes, no experimentarás lo que es ponerse en pie con más fuerza. ¿Cómo saber lo que es querer de verdad, si nunca te rompieron el corazón, si nunca tus ojos vieron lo que es un engaño, si nunca...? 

Para vivir hay que sufrir y no hay mejor lección que la que te pone en bandeja el sufrimiento y poder decirle: "igual por ahora te lo permito..., pero cuando vuelva a mirarte seré yo la que esté en pie". 
Pacientes que luchan, que comparten, que suman empatía, que ríen, que son ellos mismos... Que demuestran, cada uno a su modo, lo que es vivir. No como nos enseñaron otros, sino como nos hacemos a nosotros mismos. Con nuestras circunstancias, experiencias y bajones. (¿Habrá que tenerlos también, no?).

¿Que no nos gustan las Navidades? ¡Qué mas da si están aquí queramos o no!
¿Que no nos guata gastar el dinero en regalos tontos? ¡Pues a disfrutar de los regalos personificados como los que hacíamos en parvulario! Menudas risas nos vamos a echar.
¿Que nos toca al ladon el cuñado graciosillo en la mesa? pues a reír las gracias si al pobre si eso le hace sentirse bien.
¿Que el abuelo ventosea durante la comida? Ya llegaremos —ojalá— a esa edad...................

¿Buen resumen? Espero que lo haya sido, si tenéis más métodos para sobrevivir a estas fiestas y comenzar el 2019 (año impar, ahí lo dejo), os animo a comentarlo con todos nosotros.
Recordad, somos #pacientesquecuentan o simplemente #personasquecuentan.




Para gustos los colores.


¿Qué color es el vuestro? ¿Amarillo, azul, rojo...? La paleta es amplia, pero yo me quedo con el verde. Igual porque dicen aquello de verde esperanza. No lo sé. Sea por lo que sea... el verde es el mío. Y ahora, con la #em de la mano pienso... ¿y si se mezclan todos? 

La mezcla unida a una sonrisa conjugan esperanza seguro.

¡Ah! Pero es que eso... es diferente


Ganar, en mi diccionario, se define así... saber cómo aprender de perder. 
Son binomios unidos al 100%. ¿Y para vosotros?

A trallón..., ¿vale?


Esos recreos tan cortos, incluso efímeros.
Esa ropa ensuciada de barro que significaba bronca segura cuando llegarais a casa.
Esas meriendas de pan con chocolate que se quemaban en media hora.
Esos recuerdos que parecen de otra vida, ¿realmente lo fueron?