¿Somos estrellas fugaces? ¿De papel? ¿O simplemente las estrellas del cielo que podemos ver cada noche? La verdad, creo que da igual. ¿Qué más da si le ponemos un nombre u otro? Al final, solo hay que pensar que somos invencibles, con un alma eterna que no se deja pisotear por todos aquellos que solo corren, hacen ruido, desconocen lo que es vivir en realidad, sin enfermedades que les atenacen ni les pongan un tiempo límite donde todo terminará. Pero... ¿de verdad están viviendo?






